Estrés, prisa, autoexigencia, dieta moderna... el estilo de vida actual está deteriorando nuestra microbiota, disminuyendo la cantidad de microorganismos y su diversidad. Este desequilibrio se conoce como disbiosis intestinal y la ciencia ya ha demostrado como impacto en la salud digestiva, en el equilibrio emocional y en procesos relacionados con la inflamación, la inmunidad y distintas enfermedades.
Con frecuencia, nuestra falta de conciencia y conocimiento nos lleva a subestimar el papel protagonista del intestino y los microorganismos que lo habitan en nuestra salud. No es casualidad que las investigaciones recientes hayan despertado tanto interés en la comunidad científica durante esta última década, arrojando luz sobre su relación con numerosas patologías y enfermedades.
¿Qué es la disbiosis intestinal?
La disbiosis o disbacteriosis intestinal es el desequilibrio de las bacterias (microbiota) que habitan en nuestro intestino.
Microbiota: ¿Qué es?
La microbiota es un pequeño universo poblado por microrganismos que se localiza en diferentes partes del cuerpo: intestinos, boca, piel, zona genitourinaria. Pero… ¿de dónde vienen estos microorganismos?
Cuando somos bebés en la tripa de nuestra madre, nuestro intestino es como una ciudad nueva deshabitada; es justo al momento de nacer, cuando nos deslizamos desde el útero y llegamos a la vagina ya la zona perianal de nuestra madre, donde recibimos a nuestros primeros colonizadores.
Estos colonizadores o bacterias hacen morada en nuestro organismo y se convierten en los primeros habitantes de nuestro intestino, ya a partir de este momento empezarán a hacer crecer y evolucionar su comunidad… pero el proceso no termina aquí, sino que seguiremos recogiendo y soltando colonizadores a través de la lactancia, la piel o el ambiente… En nuestra microbiota influyen incluso las elecciones de nuestra vida afectiva y sexual, como con quién nos relacionamos y cómo. Y así durante toda nuestra vida. Podemos concluir que tanto la diversidad como la cantidad de estas bacterias es muy baja al nacer, pero aumenta con el tiempo.
Alrededor del 70-80% de nuestra inmunidad habita en el intestino y entre sus funciones más importantes se encuentran:
Funciones de la microbiota o flora intestinal:
- Sistema inmune: Nos protege frente a patógenos manteniendo una barrera defensora y una permeabilidad intestinal sana.
- Ayuda a absorber y metabolizar los nutrientes y sintetizar vitaminas.
- Equilibrio eje intestino - cerebro: Juega un papel muy importante en nuestro rendimiento energético, buen estado de ánimo, paz mental, memoria y concentración , y apoya el equilibrio de los neurotransmisores (serotonina, dopamina, etc.). En definitiva, es de vital importancia para nuestra salud y equilibrio mental.
¿Cuál es su prevalencia?
Según estudios clínicos e informes de especialistas, el 45% de los adultos jóvenes (entre 20 y 50 años) sufren trastornos digestivos vinculados al desequilibrio de la microbiota o disbiosis en España. Muchos de estos pacientes conviven con los síntomas durante años sin un diagnóstico médico de disbiosis.
Disbiosis intestinal: síntomas.
En la mayoría de los casos, la sintomatología de la disbiosis intestinal es bastante amplia, pero es importante aclarar que presentar dichos síntomas no implica necesariamente padecer disbiosis intestinal; De hecho, pueden estar relacionados con otros factores, como situaciones externas estresantes, ciertos hábitos de vida, patologías, etc. En los casos relacionados, la disbiosis se divide en tres grupos principales:
A. Síntomas digestivos.
- Hinchazón y gas abdominal: La restricción sobreviene cuando el vientre se siente apretado o se inflama visualmente, mientras que los gases son aire acumulado por tragar aire o por la fermentación bacteriana de la comida.
- Alteraciones del ritmo: Estreñimiento, diarrea o ambos.
- Heces irregulares: Cambio de color en las heces, olor más fuerte y es posible la presencia de mucosas o espuma.
- Reflujo y pesadez: Digestiones lentas, acidez o náuseas.
- Dolor abdominal: Pinchazos o cólicos recurrentes.
B. Síntomas metabólicos y nutricionales.
- Intolerancias alimentarias: El organismo deja de tolerar alimentos que antes sí nos sentaban bien. Algunos ejemplos muy comunes son los alimentos lácteos. Esto sucede porque la cantidad de bacterias que digieren el azúcar disminuye y, en algunos casos, ocurre que algunos alimentos con trigo, algunas frutas y otros pueden fermentarse en exceso.
- Dificultad para dejar de comer algunos alimentos como dulces, carbohidratos o comida basura: Se asocia al deseo excesivo de comer ciertas cosas. Algunas bacterias nocivas o levaduras (como la Cándida ) se alimentan de azúcar y la “piden”.
- Dificultad para perder peso: A pesar de hacer dieta y/o deporte, la báscula apenas baja… el metabolismo parece bloqueado.
- Deficiencias vitamínicas: Debido a que el intestino ya no las absorbe correctamente.
Si padeces algunos de los síntomas mencionados hasta ahora (síntomas digestivos, metabólicos o nutricionales), en Probiofarma hemos desarrollado un suplemento específico para mitigarlos desde la microbiota.
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C. Síntomas mentales y emocionales:
- Ansiedad y estrés: Sistema nervioso inestable, dificultad para relajarse y otros.
- Irritabilidad: Puede estar relacionado cuando se produce una inflamación intestinal, aumento de la permeabilidad del intestino o al verse alterada la comunicación del eje intestino-cerebro . Estos factores favorecen que experimentemos cambios de humor recurrentes e irritabilidad.
- Depresión: Bajo estado de ánimo y falta de energía; se relaciona con un descenso en la cantidad de serotonina producida por el intestino.
- Dificultad para concentrarse y pérdida de memoria: Sensación de mente nublada, pérdida de atención, disociación y otros.
- Fatiga y agotamiento: Tanto físico como mental; el organismo no encuentra energía para realizar sus actividades diarias y además puede acompañarse de insomnio.
Y es que nuestro bienestar emocional también empieza en el intestino. Si sientes estrés, ansiedad, agotamiento mental, falta de memoria y concentración o bajo estado de ánimo, en Probiofarma hemos creado un suplemento específico para equilibrarte desde dentro.
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D. Otros síntomas de la disbiosis.
- Cambios de humor: Estado de ánimo por lo general irritable, desanimado y triste, falta de ilusión y motivación.
-
Problemas en la piel: Acné, rosácea, dermatitis atópica, psoriasis, erupciones o brotes inflamatorios, eccemas o picor inexplicable.
- Dolores articulares o musculares: Tensión acumulada en el cuerpo.
- Migraña o dolores de cabeza: inflamación en zonas específicas de la cabeza, provocando dolores agudos y, en ocasiones, hipersensibilidad a la luz (lamentablemente, en muchos casos no se consigue aliviar con medicamentos).
- Inflamación: También se asocia con una alteración intestinal. Suele manifestarse como fatiga, pesadez o malestar general.
- Halitosis: Mal aliento crónico que no desaparece con la higiene dental.
- Caries y encías sangrantes: Una inflamación integral también afecta a las encías y, por lo tanto, a las piezas dentales que se debilitan, causando sangrado, enrojecimiento y lesiones.
Por lo tanto, y lejos de lo que supone la mayoría, la disbiosis intestinal no es solo un problema de síntomas digestivos como gases o irritables; sino que no tratar a tiempo un desequilibrio de la microbiota puede desencadenar o agravar una amplia variedad de enfermedades. Esto sucede porque el intestino alberga la mayor parte del sistema inmunológico y se comunica directamente con el cerebro y otros órganos. Además, afecta a la permeabilidad intestinal, favoreciendo la entrada de toxinas y virus al organismo.
Enfermedades asociadas a la disbiosis intestinal.
La disbiosis y el aumento de la permeabilidad intestinal juegan un papel fundamental en el desarrollo de enfermedades y patologías al favorecer la proliferación de tóxicos. A la luz de las investigaciones más recientes, no podemos afirmar que sea la única causa de las patologías, pero sí hay evidencia de que es un factor de peso e influye en gran medida en el desarrollo de estas enfermedades. A continuación, enumeramos algunas de las enfermedades más relacionadas con la disbiosis intestinal según la literatura científica:
- Síndrome del Intestino Irritable (SII) : Alteración de la motilidad y sensibilidad intestinal.
- Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII): Incluye la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
- SIBO: Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.
- Cáncer colorrectal: Según la evidencia clínica, la disbiosis intestinal puede contribuir al desarrollo y progreso de los tumores colorrectales promoviendo la propagación de bacterias nocivas como Fusobacterium nucleatum, entre otras .
- Esclerosis múltiple: Se ha observado menor diversidad de bacterias buenas , lo cual activa a las células inflamatorias que pueden atacar al sistema nervioso, desencadenando o empeorando brotes de esclerosis.
- Celiaquía: Aunque es genética, la disbiosis puede influir en su manifestación.
- Enfermedades inflamatorias del intestino: como colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
Trastornos metabólicos.
- Obesidad: Al no absorber de forma correcta los nutrientes, los alimentos tienden a ocasionar mayor inflamación debido a su alto nivel de fermentación.
- Diabetes tipo 2: Un desequilibrio en la microbiota puede causar resistencia a la insulina, alterando los niveles de glucosa en sangre.
- Hígado graso no alcohólico: Desestabilización en el aumento o disminución en grupos bacterianos de la microbiota, provocando aumento severo, propagación de malas toxinas y, en casos graves, cirrosis hepática.
Salud mental y neurológica (eje intestino-cerebro).
Debemos tener en cuenta que la relación eje intestino-cerebro es bidireccional , es decir, la sintomatología relacionada con el estado de ánimo, estrés o concentración puede asociarse con las alteraciones de la microbiota intestinal , y también sucede a la inversa (o de manera bidireccional), que factores como el estado de ánimo, estrés o concentración inciden en la composición de la flora intestinal. Es decir, el cerebro influye en el intestino y el intestino en el cerebro ; Por lo tanto, no es fácil establecer la primera causa u origen.
- Ansiedad y depresión: La microbiota produce neurotransmisores como la serotonina y la dopamina; su alteración afecta el estado de ánimo.
- Enfermedades neurodegenerativas: Estudios vinculan la disbiosis con el párkinson y el alzhéimer.
- Autismo (TEA): Se han observado perfiles específicos de microbiota en niños con TEA.
Otros trastornos asociados con disbacteriosis:
- Enfermedades de la piel: Acné, rosácea, psoriasis y dermatitis atópica, entre otras.
- Enfermedades autoinmunes: Alergias, asma y artritis.
- Problemas cardiovasculares: Como la aterosclerosis y el riesgo de infarto.
Algunos estudios muestran que la disbacteriosis intestinal también puede estar asociada a otras enfermedades autoinmunes como lupus, síndrome de fatiga crónica o fibromialgia . En general, debemos ser conscientes de que cada vez son más los trastornos que se asocian con fallas de la barrera intestinal, pero todavía hay muchas preguntas sin resolver que ameritan mayores estudios.
Para quien quiera ampliar información sobre las enfermedades mencionadas, he incluido ensayos clínicos y estudios que aportan evidencia científica al final del post, en el apartado de “Referencias”.
¿Cómo mejorar la microbiota intestinal?
Hemos visto cómo la disbiosis se relaciona con muchos síntomas y enfermedades, pero la buena noticia es que la microbiota es flexible y se puede modular si aplicamos con constancia ciertos hábitos, sobre todo a través de la alimentación, ingesta de probióticos, deporte y un estilo de vida saludable.
Disbiosis intestinal: tratamiento natural.
Al ser diagnosticado con disbiosis intestinal, lo más común en los especialistas es tratar al paciente con antibióticos; Sin embargo, existen otras alternativas que contribuyen a la estabilización y enriquecimiento de la microbiota de manera natural y consistente .
Primero debemos definir qué se considera una flora intestinal saludable. Y es que no solo importan la cantidad y calidad de nuestros colonizadores , sino también su diversidad : A mayor diversidad microbiana, mejores respuestas ante agresiones o desafíos.
Un tratamiento natural efectivo para la disbiosis intestinal incluye:
1. Tomar probióticos: Punto clave, a acelerar la recuperación del equilibrio y mejoraran la eficiencia, además aportarán a tu organismo justamente las cepas de microorganismos vivos que necesita, en la cantidad adecuada, viable, y de manera directa. Si decidimos repoblar nuestra microbiota únicamente a partir de la alimentación también es posible, pero el proceso se prolongaría más en el tiempo y tendríamos que incorporar a nuestra dieta muchos alimentos crudos, restringiendo alimentos cocinados, para garantizarnos que las bacterias lleguen vivas.
2. Dieta: En primer lugar, elimine los alimentos procesados, regular el consumo de carnes rojas, azúcares y grasas saturadas que alimentan a los microrganismos dañinos. Y en segundo lugar, consumir alimentos prebióticos, dieta rica en fibra y diversidad vegetal para alimentar a los probióticos y bacterias buenas.
3. Alimentos con antioxidantes: Vitaminas A, C, E, presentes en alimentos de origen animal (pescado o algunos lácteos), hortalizas, frutas, ensaladas, aguacate y otros.
4. Evitar el consumo de alcohol: Además de bebidas energéticas, refrescos y otros.
5 . Grasas naturales: Incluir alimentos con presencia de omega 3 y omega 6, ubicados, por lo general, en productos de origen animal y vegetales como salmón, caballa, chía, nueces, almendras y, en general, legumbres y frutos secos.
6. Deporte Ejercitar de forma moderada el cuerpo para evitar el sedentarismo y disminuir la fatiga.
7. Descanso y paz mental: Se recomiendan sesiones de relajación y rutinas de sueño.
8. Relacionarse con animales: Exponer a los virus y bacterias de nuestras mascotas permite reforzar y diversificar el sistema microbiano. Los animales también contribuyen positivamente.
Probióticos para disbiosis intestinal
Como ya hemos mencionado en el punto anterior, t omar probióticos a acelerar la recuperación del equilibrio y aportan a tu organismo una ingente cantidad de microorganismos vivos de manera directa. Combinar dieta + probióticos potencia los resultados.
Pero no todos los probióticos sirven para todo; es importante diferenciar la cepa, la dosis y que cumpla el objetivo .
Si tu objetivo es equilibrar y reforzar tu microbiota, en Probiofarma hemos desarrollado suplementos específicos para ponértelo más fácil.
►Si tus síntomas están relacionados con problemas digestivos, metabólicos o nutricionales, tales como como hinchado, gases, reflujo, dificultad para perder peso etc, se recomienda incorporar 2 de los probióticos más ampliamente estudiados y con mejores resultados , tanto en los ensayos clínicos como en las experiencias reportadas por pacientes : Lactobacillus acidophilus y Bifidobacterium spp. lactis .
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Lowpro ha sido diseñado para lidiar con estos síntomas desde el intestino. Aprovecha los puertos gratis y un 10% de descuento en tu primera compra. Te dejamos el enlace por aquí:
La ingesta de probióticos mejora significativamente el proceso, modulando la inflamación de manera eficaz y reforzando la barrera intestinal de forma rápida y directa .
Permeabilidad intestinal: una consecuencia de la disbacteriosis.
La mucosa o barrera intestinal funciona como un filtro; permite absorber los nutrientes, pero bloquea el paso de virus, compuestos tóxicos y bacterias malas. Cuando esta barrera se deteriora, los agentes dañinos pueden pasar al organismo.
¿Qué podría provocar el deterioro de la barrera intestinal? Mientras el azúcar sirve de alimento a las bacterias malas como la cándida, nuestras bacterias buenas se alimentan de fibra. Cuando falta fibra, algunas bacterias buenas toman como fuente de energía el moco intestinal y, con el tiempo, esto puede degradar la capa de moco que protege al intestino, favoreciendo la permeabilidad intestinal.
Una barrera intestinal permeable permite que virus y toxinas pasen al torrente sanguíneo , en vez de ser eliminados por vía fecal. Pero aún hay más… Cuando nuestras células inmunes perciben esa alarma, activan el modo defensivo, lo cual puede provocar inflamación y alterar nuestro microbioma intestinal . Y a su vez, puede facilitar trastornos inflamatorios , como el síndrome del intestino irritable.
La fibra, principal alimento de nuestro microbioma.
La FDA recomienda tomar al menos 28-40 g de fibra alimentaria al día (frutas y verduras); otros científicos recomiendan un mínimo de 50 g al día.
Según el estudio ANIBES , en España, la ingesta media de fibra se sitúa alrededor de 12,7 g al día , lo que supone solo el 30% (redondeando) de la media diaria recomendada para adultos.
Por ello es fundamental tomar probióticos + fibra. El primer paso es saber cómo obtenerla. Os comparto una lista de alimentos ricos en fibra para que empecéis a alimentar vuestro microbioma:
| Alimento | Fibra por 100 g | Cantidad | Estado |
|---|---|---|---|
|
Salvado de trigo
|
42,8 g | Seco | |
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Semillas de chía
|
34,4 g | Secas | |
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Judías blancas
|
25,4 g | Secas | |
|
Habas
|
19,0 g | Secas | |
|
Higos
|
17,0 g | Secos | |
|
Ciruelas
|
17,0 g | Secas | |
|
Guisantes
|
16,7 g | Secos | |
|
Puré de patata deshidratado
|
16,5 g | Deshidratado | |
|
Garbanzos
|
15,0 g aprox. | Secos | |
|
Lentejas
|
12,0–15,5 g | Secas | |
|
Almendras
|
11–14 g | Secas | |
|
Pistachos
|
10–11 g | Secos | |
|
Avellanas
|
10,0 g | Secas | |
|
Maíz
|
9,2 g | Seco | |
|
Dátiles
|
8,7 g | Secos | |
|
Pan integral
|
8,5 g | Elaborado | |
|
Cacahuetes
|
8,1 g | Tostados/secos | |
|
Nueces
|
5,2 g | Secas | |
|
Espinacas
|
6,3 g | Crudas/cocidas | |
|
Acelgas
|
5,6 g | Crudas/cocidas | |
|
Membrillo
|
6,4 g | Crudo | |
|
Col rizada
|
4,7 g | Cruda/cocida | |
|
Coles de Bruselas
|
4,5 g | Cocidas | |
|
Repollo
|
4,1 g | Crudo/cocido | |
|
Apio
|
4,9 g | Crudo | |
|
Brócoli
|
3,1 g | Crudo/cocido | |
|
Zanahoria
|
2,9 g | Cruda | |
|
Remolacha
|
2,9 g | Cruda/cocida | |
|
Moras
|
3,1 g | Crudas | |
|
Aguacate
|
3,1 g | Crudo | |
|
Frambuesas
|
2,5 g | Crudas | |
|
Arándanos
|
2,4 g | Crudos | |
|
Pera
|
2,2 g | Cruda | |
|
Manzana
|
2,0 g | Cruda | |
|
Plátano
|
1,9 g | Crudo |
Dieta para disbiosis intestinal.
Un genio dijo una vez: "Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento" (Hipócrates). Pues bien... No es tan complicado cambiar nuestro microbioma; solo necesitamos tomar conciencia de cómo mejoraría nuestra calidad de vida y salud.
En la práctica, solo consiste en cambiar hábitos simples, como incorporar probióticos, modificar la dieta y cuidar el estilo de vida , siempre manteniendo estas nuevas rutinas con constancia, en un período de tiempo medio-largo.
Os comparto una lista de alimentos que os ayudarán a cuidar y alimentar a vuestras bacterias buenas.
Fermentados/probióticos
Alimentos:Yogur natural, kéfir, chucrut, kimchi, miso, tempeh.
Por qué ayudan:Aportan microorganismos beneficiosos y pueden ayudar a repoblar la microbiota.
Fibra prebiótica
Alimentos:Avena, chía, lino, legumbres, ajo, cebolla, puerro, espárragos, alcachofa.
Por qué ayudan:Alimentan bacterias beneficiosas y favorecen la producción de butirato.
Verduras
Alimentos:Espinacas, calabacín, zanahoria, calabaza, brócoli, col rizada, remolacha.
Por qué ayudan:Aportan fibra, micronutrientes y compuestos que favorecen la diversidad microbiana.
Frutas
Alimentos:Kiwi, pera, manzana, plátano no muy maduro, frutos rojos, ciruelas pasas.
Por qué ayudan:Aportan fibra y polifenoles con efecto positivo sobre la microbiota.
Legumbres
Alimentos:Lentejas, garbanzos, alubias, judías, guisantes.
Por qué ayudan:Son de los mejores alimentos para aumentar fibra y diversidad bacteriana.
Cereales integrales
Alimentos:Avena, pan integral, arroz integral, pasta integral, otros granos enteros.
Por qué ayudan:Aportan carbohidratos complejos y fibra que nutren la microbiota.
Frutos secos y semillas
Alimentos:Nueces, almendras, avellanas, pistachos, semillas de chía, lino, sésamo, calabaza.
Por qué ayudan:Aportan fibra, grasas saludables y compuestos bioactivos.
Grasas saludables
Alimentos:Aceite de oliva virgen extra, aguacate, aceitunas.
Por qué ayudan:Ayudan a reducir la inflamación y encajan bien en un patrón pro-microbiota.
Pescado azul
Alimentos:Salmón, sardinas, caballa.
Por qué ayudan:Aportan omega-3 con efecto antiinflamatorio.
Polifenoles
Alimentos:Té verde, cacao puro, frutos rojos, hierbas y especias.
Por qué ayudan:Modulan la microbiota y ayudan a reducir la inflamación.
Lo que comas hoy impactará en tu microbiota en 24 h, pero siendo realistas, una comida no va a modificar tu microbiota de una manera sólida y permanente; aquí la clave está en la constancia . Si queremos que esos cambios sean consistentes, debemos mantener los buenos hábitos día a día, de manera estable y sostenida en el tiempo.
Como la diversidad microbiana importa y mucho, hemos de tratar de llevar una dieta variada; cuanto más variada, mejor. Algunos especialistas recomiendan comer entre 20 y 30 frutas y verduras distintas durante la semana. A ser posible, ecológicas, impidiendo vegetales alterados genéticamente, que hayan sido tratados con pesticidas o químicos artificiales. La máxima sería comer vegetales y frutas variadas, naturales y en pequeñas dosis.
Además de nutrir a las bacterias buenas, debemos dejar de alimentar a las bacterias dañinas , para quitarles la dominancia y, de este modo, las bacterias buenas puedan prosperar más rápido y mejor. Os dejo una lista con alimentos a valorar según cada persona y su situación y otra lista de alimentos prohibidos:
Alimentos dudosos: ¿Cuándo evitar y por qué?
Cebolla
Ajo
Coliflor
Legumbres
Manzana
Trigo
Espárragos
Alimentos prohibidos para la disbiosis intestinal.
Ultraprocesados
Evitar:Bollería industrial, snacks, cereales azucarados, pizzas congeladas, hamburguesas industriales, helados industriales, comida rápida.
Motivo:Se asocian con disbiosis, inflamación, estrés oxidativo, menor fibra y más azúcares, grasas, sal y aditivos. fuente
Azúcar añadido y bebidas azucaradas
Evitar:Refrescos, zumos industriales, golosinas, postres azucarados, siropes, jarabe de maíz alto en fructosa.
Motivo:El exceso de azúcar favorece alteraciones de la microbiota y un entorno intestinal más inflamatorio. fuente
Alcohol
Evitar:Cerveza, vino, licores, combinados.
Motivo:El alcohol puede alterar la microbiota, aumentar la permeabilidad intestinal y favorecer la inflamación intestinal. fuente
Fritos y grasas de mala calidad
Evitar:Patatas fritas, pollo frito, comida rápida, margarinas con grasas trans, productos grasos industriales.
Motivo:Las dietas altas en grasas saturadas/trans y bajas en fibra se asocian con menor diversidad microbiana y disbiosis. fuente
Embutidos y carnes procesadas
Evitar:Tocino, salchichas, chorizo, salami, mortadela, fiambres industriales.
Motivo:Por su combinación de grasas, sal, nitritos, bajo contenido en fibra y asociación con cambios desfavorables del microbioma. fuente
Edulcorantes no nutritivos y polioles
Evitar:Sucralosa, sacarina, aspartamo en exceso; sorbitol, manitol, xilitol, maltitol en chicles, caramelos “sin azúcar” y barritas.
Motivo:La sacarina y la sucralosa han mostrado efectos personalizados sobre microbioma y respuesta glucémica; los polioles pueden fermentar y aumentar gases, dolor y diarrea. fuente
Aditivos frecuentes en ultraprocesados
Evitar:Carboximetilcelulosa/E466, polisorbato 80/E433, algunos emulsionantes, conservantes y colorantes en productos industriales.
Motivo:Hay evidencia creciente de que algunos aditivos alteran la microbiota; un ensayo humano con carboximetilcelulosa mostró cambios en microbiota y metaboloma. fuente
Exceso de harinas refinadas
Evitar:Pan blanco industrial, pasta blanca en exceso, galletas, bollería, cereales refinados.
Motivo:Desplazan fibra, polifenoles y almidón resistente, que son sustratos clave para bacterias beneficiosas. fuente
Disbiosis intestinal: causas.
Equilibrar la microbiota no se consigue de un día para otro; desequilibrarla tampoco. Es el resultado de exponernos durante demasiado tiempo a una dieta pobre en fibra, estrés, azúcar, alcohol, falta de descanso y/o uso frecuente de antibióticos. Entre las causas principales estudiadas y confirmadas por la ciencia encontramos:
1. Dieta pobre en frutas y verduras (sin aporte de fibra): El alimento para las bacterias protectoras se ve reducido.
2. Exceso de ultraprocesados: Reduce la diversidad y favorece la disfunción y alteración de la mucosa intestinal.
3. Harinas refinadas y azúcar: La ingesta de estos alimentos favorece un entorno intestinal hostil.
4. Alcohol: Favorece la inflamación y la permeabilidad intestinal.
5. Estrés: Afecta al eje intestino-cerebro. Afecta a la inmunidad, motilidad intestinal, secreción digestiva y permeabilidad intestinal.
6. Falta de descanso: Un sueño de poca calidad y una alteración de los ritmos circadianos también contribuyen a la disbiosis.
7. Poca o ninguna actividad física: Una revisión de 2024 confirma que el ejercicio puede mejorar la diversidad microbiana y modular vías hormonales, metabólicas y nerviosas.
8. Cesárea y lactancia artificial: No es un mito que los primeros años de vida son los más importantes para construir la microbiota. El parto por cesárea evita ese primer contacto con nuestros colonizadores al nacer que mencionamos al principio del post. No recibir la lactancia materna también altera esta primera colonización.
9 . Uso de antibióticos y otros medicamentos: Los antibióticos actúan contra nuestras bacterias enemigas, pero no distinguen perfectamente entre buenas y malas; por lo tanto, también afecta a las bacterias beneficiosas del intestino, facilitando el avance de los microorganismos oportunistas.
¿Cómo se detecta la disbiosis intestinal?
¿Cómo podemos saber si nuestra flora intestinal está sana y equilibrada? Existe un test de heces por el cual toman una muestra de tus heces y la comparan con la de un segmento de la población, cotejando similitudes y diferencias. A partir de ahí, los especialistas sacan sus conclusiones.
Pero antes de nada, hay que distinguir entre un análisis de heces convencional y un test de microbiota en heces . El primero sirve para analizar problemas concretos: parásitos, infecciones, etc. Sin embargo, el test de microbiota en heces muestra cierta información útil como parte de la composición bacteriana y su diversidad, pero por sí sola no siempre sirve para confirmar un diagnóstico.
En este punto la evidencia es limitada y deben agregarse más datos para hacer una evaluación, como conocer los síntomas del paciente, o realizar pruebas de descartar de otras enfermedades y exploraciones médicas.
Aunque, después de todo, muchos estaréis de acuerdo conmigo en que no es necesario confirmar que tu microbiota intestinal está dañada para empezar a cuidarla como se merece, o mejor dicho, como te mereces.
Referencias:
- Gale Academic OneFile – Trastornos digestivos y microbiota intestinal
- Heraldo – Trastornos digestivos vinculados al desequilibrio de la microbiota, 2025
- Exploración de la Terapia Antitumoral Dirigida – Disbiosis y cáncer colorrectal
- Instituto Nacional del Cáncer – Relación entre Fusobacterium nucleatum y cáncer colorrectal, 2024
- PubMed – revisión sistemática sobre microbiota intestinal y diabetes mellitus tipo 2
- PubMed – Disbiosis intestinal en esclerosis múltiple
- Springer Nature – Enfermedad de Parkinson y microbiota intestinal, 2023
- Informes Científicos / Naturaleza – Disbiosis intestinal en pacientes con esclerosis múltiple, 2025
- ScienceDirect – Pruebas de microbioma en la práctica clínica
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