¿Cuáles son los mejores probióticos para el colon irritable? Analizamos qué dice la evidencia científica, qué debemos tener en cuenta al elegir un probiótico y por qué la especie y la cepa pueden marcar la diferencia.

El síndrome del intestino irritable (SII) puede manifestarse con dolor abdominal, hinchazón, gases y alteraciones del tránsito intestinal, como diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos.

▶︎El síndrome del intestino irritable es un trastorno digestivo frecuente y complejo, por lo que continúa siendo objeto de investigación desde diferentes enfoques nutricionales y clínicos.

▶︎ Entre las áreas que más interés han despertado se encuentra el estudio de la microbiota intestinal y del posible papel de determinados probióticos en personas con colon irritable.

▶︎La investigación científica ha evaluado diferentes especies y cepas probióticas, pero sus efectos no son necesariamente iguales. Por eso, al elegir un probiótico, es importante conocer qué microorganismos contiene y qué evidencia existe detrás de ellos.

No todos los probióticos para el colon irritable son iguales. Sus características dependen de los microorganismos utilizados, las cepas concretas, la cantidad administrada y la formulación. A continuación analizamos qué probióticos han sido estudiados en el síndrome del intestino irritable, qué dice la evidencia científica y qué aspectos conviene valorar antes de elegirlos.

¿Qué probióticos elegir para el colon irritable?

No existe un único probiótico que pueda considerarse el mejor para todas las personas con síndrome del intestino irritable. La evidencia disponible indica que los resultados pueden variar según la especie, la cepa probiótica, la dosis, la duración de uso y el tipo de síntomas predominantes.

Por eso, al elegir un probiótico para el colon irritable conviene fijarse en las cepas concretas utilizadas y en la evidencia disponible sobre ellas, y no únicamente en el número total de microorganismos o UFC que contiene el producto.

A lo largo de esta guía analizamos qué probióticos y cepas han sido estudiados en personas con SII, qué resultados se han observado y qué aspectos conviene valorar antes de elegir una fórmula.

¿Qué es el síndrome del intestino irritable?

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno gastrointestinal caracterizado principalmente por dolor abdominal recurrente y cambios en el hábito intestinal. Puede presentarse con predominio de diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos. Su prevalencia varía considerablemente según la población estudiada y los criterios diagnósticos utilizados.

Síntomas del SII

Los síntomas pueden variar de una persona a otra. Entre los más característicos se encuentran:

  1. Dolor abdominal recurrente
  2. Hinchazón abdominal
  3. Gases
  4. Diarrea
  5. Estreñimiento
  6. Alternancia entre diarrea y estreñimiento
  7. Cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones

Estos síntomas pueden afectar de forma significativa al bienestar y la calidad de vida de quienes padecen síndrome del intestino irritable.

¿Qué factores pueden influir en el síndrome del intestino irritable?

El síndrome del intestino irritable es un trastorno complejo en el que pueden intervenir diferentes factores. No existe una única causa y no todas las personas presentan los mismos desencadenantes.

▶︎ La interacción entre el intestino y el cerebro desempeña un papel importante en el SII y puede influir en la percepción del dolor y en el funcionamiento intestinal.

▶︎ Determinadas infecciones gastrointestinales, así como algunas intolerancias o sensibilidades alimentarias, pueden estar relacionadas con la aparición o el empeoramiento de los síntomas en algunas personas.

▶︎ El estrés, la ansiedad y la depresión aparecen con mayor frecuencia en personas con SII. La relación entre el sistema digestivo y el sistema nervioso es bidireccional, por lo que los factores psicológicos y digestivos pueden influirse mutuamente.

▶︎ También se investigan otros factores, como la microbiota intestinal, la predisposición genética y determinadas experiencias adversas en etapas tempranas de la vida.

¿Cómo elegir el mejor probiótico para el SII?

¿Cuál es el mejor probiótico para el colon irritable? No existe una respuesta única. La evidencia científica disponible indica que los resultados dependen de factores como la cepa concreta, la dosis, la formulación, la duración de uso y los síntomas evaluados.

Por eso, más que buscar simplemente el probiótico con más cepas o mayor número de UFC, conviene fijarse en varios aspectos:

1. Evidencia científica sobre la cepa

No todos los probióticos son iguales. Es importante comprobar si las cepas concretas incluidas en el producto han sido estudiadas y en qué población, dosis y condiciones se realizaron esos estudios.

Que una especie probiótica haya sido investigada no significa que todas sus cepas produzcan los mismos resultados.

2. Género, especie y cepa

Una etiqueta completa debería permitir identificar los microorganismos utilizados con la mayor precisión posible. Por ejemplo, conocer únicamente que un producto contiene Lactobacillus acidophilus no permite atribuirle automáticamente los resultados obtenidos con una cepa específica de esa especie.

En probióticos, la cepa importa.

3. Cantidad de microorganismos

Las UFC (unidades formadoras de colonias) indican la cantidad de microorganismos viables presentes en una determinada cantidad de producto.

Una cifra mayor de UFC no significa necesariamente que un probiótico sea mejor. La cantidad debe interpretarse junto con la cepa utilizada y la evidencia disponible para esa dosis y formulación.

4. Calidad y estabilidad de la formulación

Los microorganismos deben mantenerse viables durante la vida útil del producto. Por eso conviene valorar aspectos como las condiciones de conservación, estabilidad, fabricación y trazabilidad de la formulación.

Las indicaciones del fabricante sobre almacenamiento y conservación también deben respetarse para mantener las características del producto.

5. Elegir según la evidencia, no según el número de cepas

Un producto con muchas cepas no es necesariamente superior a uno con menos. Lo relevante es conocer qué microorganismos contiene, en qué cantidad y qué evidencia existe sobre esas cepas o sobre la combinación concreta.

Por tanto, al comparar probióticos para el colon irritable, el número de cepas o de UFC debería ser solo una parte de la valoración.

Mejores probióticos para el colon irritable

Cuando hablamos de los mejores probióticos para el colon irritable, es importante hacerlo a nivel de cepa y no únicamente de especie.

La investigación disponible ha estudiado numerosas cepas y combinaciones en personas con síndrome del intestino irritable (SII), con resultados diferentes según los síntomas analizados, la dosis y la duración de la intervención.

Un metaanálisis en red publicado en 2023 analizó 81 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 9.253 participantes. Los investigadores encontraron diferencias entre las distintas cepas y combinaciones estudiadas, lo que refuerza una idea fundamental: no todos los probióticos pueden considerarse equivalentes en el SII.

1. Lactobacillus acidophilus DDS-1

Una de las cepas estudiadas específicamente en personas con síndrome del intestino irritable es Lactobacillus acidophilus DDS-1.

En un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, 330 adultos diagnosticados de SII según los criterios Roma IV fueron distribuidos entre placebo, L. acidophilus DDS-1 y Bifidobacterium animalis subsp. lactis UABla-12 durante seis semanas.

En el grupo que recibió DDS-1 se observaron diferencias significativas frente a placebo en la intensidad del dolor abdominal y en la puntuación global de síntomas del SII, incluyendo parámetros relacionados con distensión abdominal, hábitos intestinales y calidad de vida.

Posteriormente, un metaanálisis en red de 2023 que reunió 81 ensayos clínicos y 9.253 participantes comparó diferentes cepas y combinaciones probióticas. En el análisis correspondiente a la escala IBS-SSS, L. acidophilus DDS-1 ocupó la primera posición del ranking probabilístico entre las intervenciones evaluadas para ese resultado concreto.

Esto no significa que cualquier Lactobacillus acidophilus produzca los mismos resultados. Los datos corresponden específicamente a la cepa DDS-1 y a las condiciones en las que fue estudiada.

2. Bifidobacterium animalis subsp. lactis UABla-12

Bifidobacterium animalis subsp. lactis es otra subespecie utilizada en diferentes formulaciones probióticas. De nuevo, es fundamental diferenciar entre la especie y la cepa concreta investigada.

Una de las cepas estudiadas en personas con SII es Bifidobacterium animalis subsp. lactis UABla-12.

En el mismo ensayo clínico de 330 adultos, los participantes que recibieron UABla-12 presentaron diferencias significativas frente a placebo en la intensidad del dolor abdominal y en la puntuación global de síntomas del SII. También se observaron resultados en parámetros relacionados con la distensión abdominal, los hábitos intestinales y la calidad de vida.

UABla-12 también apareció entre las cepas con resultados significativos para la escala IBS-SSS en el metaanálisis en red publicado posteriormente.

Importante: los resultados obtenidos con DDS-1 o UABla-12 no pueden extrapolarse automáticamente a cualquier producto que contenga Lactobacillus acidophilus o Bifidobacterium animalis subsp. lactis. En probióticos, la evidencia es específica de la cepa, la dosis y la formulación estudiadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Probióticos y barrera intestinal en el síndrome del intestino irritable

La barrera intestinal es otra de las áreas que se está investigando en el síndrome del intestino irritable, especialmente en personas con SII con predominio de diarrea (SII-D).

En un ensayo clínico realizado en pacientes con SII-D, una combinación de bacterias lácticas administrada durante cuatro semanas se asoció con una reducción de la permeabilidad del intestino delgado. Sin embargo, la formulación contenía varios microorganismos, por lo que este resultado no puede atribuirse a una única especie o cepa probiótica.

Este tipo de estudios resulta interesante porque ayuda a investigar la relación entre microbiota, permeabilidad intestinal y SII, pero todavía es necesario interpretar los resultados en función de la formulación concreta utilizada.

¿Qué relación existe entre intolerancia a la lactosa y colon irritable?

La intolerancia a la lactosa y el síndrome del intestino irritable son trastornos diferentes, aunque pueden compartir síntomas como hinchazón, gases, dolor abdominal o diarrea.

Cuando la lactosa no se digiere adecuadamente, llega al colon, donde puede ser fermentada por las bacterias intestinales y producir síntomas gastrointestinales.

También se ha investigado si determinadas cepas probióticas pueden favorecer la digestión de la lactosa. En concreto, Bifidobacterium animalis subsp. lactis Bi-07 ha mostrado actividad lactasa y capacidad para aumentar la digestión de lactosa en ensayos clínicos realizados en personas con maldigestión o intolerancia a la lactosa.

Sin embargo, este resultado corresponde a Bi-07, no a todas las cepas de Bifidobacterium lactis. Además, EFSA concluyó que, aunque los estudios mostraron un aumento de la digestión de lactosa, no se había demostrado una mejora de los síntomas gastrointestinales suficiente para establecer la relación causa-efecto del beneficio solicitado.

 

¿Cómo pueden actuar los probióticos en el colon irritable?

Los probióticos no actúan todos de la misma manera. Sus posibles efectos dependen de la cepa concreta, la dosis, la formulación y las características de cada persona.

En el síndrome del intestino irritable se investigan diferentes mecanismos que podrían ayudar a explicar por qué determinadas cepas han mostrado resultados en algunos estudios:

1. Interacción con la microbiota intestinal

Determinados probióticos pueden interactuar con los microorganismos que forman parte de la microbiota intestinal. Sin embargo, esto no significa necesariamente que “recolonicen” permanentemente el intestino.

2. Barrera intestinal

Algunas investigaciones estudian la capacidad de determinadas cepas o combinaciones probióticas para influir sobre la función de la barrera intestinal. Estos efectos son específicos de la formulación estudiada y no pueden atribuirse a todos los probióticos.

3. Interacción con el sistema inmunitario

La microbiota intestinal mantiene una comunicación constante con el sistema inmunitario. Algunas cepas probióticas han mostrado capacidad para modular determinadas respuestas inmunitarias en estudios experimentales y clínicos, aunque los resultados varían considerablemente entre cepas.

4. Metabolitos producidos por la microbiota

La actividad de las bacterias intestinales genera diferentes metabolitos, entre ellos ácidos grasos de cadena corta, que participan en numerosas funciones del ecosistema intestinal. La relación entre probióticos, estos metabolitos y el SII continúa siendo objeto de investigación.

5. Eje intestino-cerebro

El intestino y el sistema nervioso mantienen una comunicación bidireccional conocida como eje intestino-cerebro. Esta relación resulta especialmente interesante en el SII, donde factores digestivos y psicológicos pueden interactuar. Actualmente se investiga si determinadas cepas probióticas pueden influir en esta comunicación, pero la evidencia todavía depende mucho del microorganismo estudiado.

¿Cuánto tiempo tomar probióticos para el colon irritable?

No existe una duración única que funcione para todas las personas ni para todos los probióticos. La respuesta puede depender de la cepa utilizada, la formulación, la dosis y los síntomas predominantes.

Las guías de la British Society of Gastroenterology señalan que, si una persona con síndrome del intestino irritable decide probar un probiótico, puede utilizarlo durante hasta 12 semanas y valorar la evolución de sus síntomas. Si durante ese periodo no se observa mejoría, debería reconsiderarse su uso. La propia guía señala que la evidencia disponible para esta recomendación es limitada.

Tampoco existe una dosis universal de probióticos para el colon irritable ni puede afirmarse que un producto sea mejor simplemente por contener más cepas o un mayor número de UFC. Lo importante es valorar la cepa concreta, la cantidad utilizada y la evidencia disponible para esa formulación.

¿Los probióticos pueden tener efectos secundarios?

Los probióticos suelen ser bien tolerados por personas sanas, aunque pueden producir efectos secundarios en algunos casos. La tolerancia también puede variar según el microorganismo, la formulación y las características de cada persona.

▶︎ Efectos secundarios leves: cuando aparecen, suelen ser principalmente molestias gastrointestinales, como gases, hinchazón, náuseas o cólicos. En personas con síndrome del intestino irritable, algunos de estos síntomas pueden coincidir con los propios del SII, por lo que conviene observar cómo responde cada persona.

▶︎ Personas que requieren especial precaución: el riesgo de complicaciones graves asociadas al uso de probióticos es mayor en personas gravemente enfermas o con el sistema inmunitario comprometido. En estas circunstancias, su utilización debería consultarse previamente con un profesional sanitario.

Aunque los probióticos cuentan con un amplio historial de uso, todavía existe información limitada sobre su seguridad a largo plazo y no todos los microorganismos pueden considerarse equivalentes desde el punto de vista de la seguridad.

Si aparecen síntomas intensos, persistentes o diferentes de los habituales, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

¿Cuánto dura una crisis de colon irritable?

No existe una duración exacta para una crisis de colon irritable. El síndrome del intestino irritable es un trastorno crónico, pero sus síntomas pueden aparecer y desaparecer a lo largo del tiempo.

Una crisis puede durar desde unos días hasta varias semanas, y su intensidad y duración pueden variar considerablemente de una persona a otra. Algunas personas atraviesan periodos prácticamente sin síntomas y otras experimentan episodios más prolongados.

Los episodios pueden aparecer sin una causa evidente, aunque en algunas personas determinados alimentos, el alcohol, la cafeína, el estrés o la ansiedad pueden actuar como desencadenantes o asociarse al empeoramiento de los síntomas.

Si los síntomas cambian respecto a lo habitual, son especialmente intensos o aparecen signos como sangre en las heces o pérdida de peso sin causa aparente, es importante consultar con un profesional sanitario para descartar otras causas.

 

Alimentos con probióticos para el colon irritable: ¿cuáles elegir?

Los probióticos no se encuentran únicamente en complementos alimenticios. Algunos alimentos, especialmente determinados yogures y leches fermentadas, pueden contener microorganismos vivos.

Sin embargo, existe una diferencia importante: un alimento fermentado no es necesariamente un alimento probiótico. Para hablar propiamente de un probiótico, debemos considerar el microorganismo concreto y la evidencia disponible sobre sus posibles beneficios.

En personas con síndrome del intestino irritable, además, la tolerancia a los alimentos fermentados puede variar considerablemente. Algunos contienen lactosa, fructanos, polioles u otros componentes fermentables que pueden provocar síntomas en determinadas personas.

Por eso, más que buscar una lista universal de “alimentos buenos para el colon irritable”, conviene valorar qué contiene cada alimento y cómo responde cada persona.

Yogur y colon irritable

El yogur con cultivos vivos es uno de los alimentos más conocidos que puede aportar microorganismos vivos. Sin embargo, no todos los yogures contienen las mismas bacterias ni en las mismas cantidades.

En personas con SII que además presentan problemas para digerir la lactosa, un yogur sin lactosa con cultivos vivos puede resultar una alternativa a considerar. Los productos lácteos sin lactosa pueden utilizarse cuando existe intolerancia a este azúcar.

Kéfir y colon irritable

El kéfir es una leche fermentada que puede contener diferentes bacterias y levaduras. Esto no significa que sea adecuado para todas las personas con SII.

Su contenido en FODMAP y la tolerancia pueden depender del producto y de la cantidad consumida. Monash University, por ejemplo, ha encontrado diferencias importantes entre distintos alimentos fermentados y advierte que no podemos predecir su contenido en FODMAP simplemente porque hayan sido fermentados.

¿Y el chucrut, kimchi, kombucha o miso?

Alimentos como chucrut, kimchi, kombucha o miso son fermentados, pero eso no significa automáticamente que contengan una cantidad definida de microorganismos probióticos ni que hayan demostrado mejorar el SII.

Además, algunos alimentos fermentados pueden contener cantidades relevantes de FODMAP, y su tolerancia depende tanto del alimento como de la ración. Por ejemplo, Monash ha observado que la fermentación puede modificar considerablemente el contenido en FODMAP de determinados alimentos.

Por tanto, en una persona con colon irritable es preferible valorar la tolerancia individual en lugar de asumir que todos los alimentos fermentados son beneficiosos.

¿Es lo mismo obtener probióticos de los alimentos que de un complemento?

No necesariamente.

Un complemento probiótico puede permitir conocer con mayor precisión qué microorganismos contiene y en qué cantidad, mientras que la composición microbiana de los alimentos fermentados puede ser más variable.

Esto tampoco significa que un complemento sea automáticamente mejor. En el SII, la evidencia disponible todavía no permite recomendar de forma universal una determinada cepa o dosis para todas las personas.

Lo importante es no confundir tres conceptos diferentes: alimento fermentado, alimento que contiene microorganismos vivos y probiótico con una cepa identificada.

¿Conviene combinar alimentos fermentados y complementos probióticos?

No existe evidencia suficiente para afirmar de forma general que combinar alimentos fermentados con complementos probióticos vaya a potenciar o acelerar sus efectos en personas con SII.

De hecho, cuando se están valorando posibles desencadenantes de los síntomas, puede resultar más útil introducir los cambios de forma ordenada y observar la respuesta individual. Monash recomienda probar una estrategia cada vez para poder valorar mejor sus efectos.

Pautas y recomendaciones alimenticias para el SII

La alimentación puede desempeñar un papel importante en el manejo del síndrome del intestino irritable, pero no existe una dieta única que funcione para todas las personas. Los síntomas y los alimentos desencadenantes pueden variar considerablemente, por lo que conviene adoptar un enfoque individualizado y progresivo.

▶︎ Mantener horarios regulares de comida

Puede ser útil realizar comidas regulares, comer sin prisas y evitar saltarse comidas o dejar largos periodos entre ellas. También se recomienda mantener una hidratación adecuada y moderar el consumo de alcohol, bebidas con gas y cafeína.

▶︎ Prestar atención al tipo de fibra

No toda la fibra se comporta igual en personas con SII. Cuando se recomienda aumentar su consumo, suele preferirse la fibra soluble, como el psyllium o ispágula y la presente en alimentos como la avena. En cambio, cantidades elevadas de fibra insoluble, como el salvado, pueden empeorar los síntomas en algunas personas.

▶︎ Identificar los desencadenantes individuales

Algunos alimentos pueden asociarse con un empeoramiento de los síntomas, pero no todas las personas con colon irritable reaccionan de la misma manera. Llevar un registro de alimentos y síntomas puede ayudar a detectar patrones y evitar restricciones innecesarias.

▶︎ ¿Qué ocurre con la dieta baja en FODMAP?

Cuando los síntomas persisten a pesar de las recomendaciones dietéticas generales, una dieta baja en FODMAP puede ser una estrategia a considerar. Se trata de una intervención restrictiva y NICE recomienda que este tipo de dieta sea supervisada por un profesional sanitario con experiencia en manejo dietético.

▶︎ Probióticos como estrategia complementaria

Algunas personas con SII deciden probar probióticos. Si se utilizan, es importante valorar el producto concreto, sus microorganismos, la dosis recomendada y la respuesta individual, en lugar de asumir que todos los probióticos producen los mismos efectos.

¿Qué comer si tengo colon irritable con diarrea o estreñimiento?

No todas las personas con síndrome del intestino irritable presentan los mismos síntomas. De hecho, distinguir si predomina la diarrea, el estreñimiento o existe un patrón mixto puede ser útil para adaptar algunas pautas alimentarias.

La alimentación debe individualizarse y no existe una lista de alimentos válida para todas las personas con SII.

Colon irritable con diarrea (SII-D): ¿qué comer?

Cuando predomina la diarrea, uno de los objetivos es identificar alimentos o ingredientes que puedan favorecer o empeorar el tránsito intestinal.

Algunas pautas que pueden resultar útiles son:

  • Mantener una hidratación adecuada, especialmente cuando las deposiciones son frecuentes.
  • Moderar el consumo de cafeína y alcohol.
  • Evitar o reducir el sorbitol, presente especialmente en algunos chicles, caramelos y productos sin azúcar, ya que puede favorecer la diarrea.
  • Observar la tolerancia individual a alimentos ricos en determinados FODMAP.
  • Evitar realizar restricciones alimentarias extensas sin supervisión profesional.

NICE recomienda específicamente que las personas con diarrea eviten el sorbitol y aconseja moderar alcohol, bebidas con gas y cafeína dentro de las recomendaciones generales para el SII.

Colon irritable con estreñimiento (SII-E): ¿qué comer?

Cuando predomina el estreñimiento, es especialmente importante prestar atención al tipo de fibra, no simplemente consumir más cantidad.

La fibra soluble, como el psyllium o ispágula y la presente en alimentos como la avena, suele ser una de las opciones recomendadas cuando se plantea aumentar la fibra en personas con SII.

Algunas pautas que pueden resultar útiles son:

  • Mantener una ingesta adecuada de líquidos.
  • Introducir los cambios en el consumo de fibra de manera progresiva.
  • Priorizar fibra soluble cuando se recomienda aumentar su consumo.
  • Observar cómo responde el organismo, ya que aumentar indiscriminadamente la fibra puede empeorar la hinchazón o el malestar en algunas personas.

En cambio, NICE desaconseja de forma general aumentar la fibra insoluble, como el salvado, en personas con SII.

¿Y si alterno diarrea y estreñimiento?

Algunas personas presentan un SII de patrón mixto (SII-M), alternando periodos de diarrea y estreñimiento.

En estos casos cobra todavía más importancia identificar los desencadenantes individuales y evitar estrategias extremas basadas únicamente en aumentar o reducir determinados alimentos.

Si los síntomas persisten a pesar de las recomendaciones generales, pueden valorarse estrategias dietéticas más específicas, como una dieta baja en FODMAP, pero las dietas de exclusión deberían realizarse con asesoramiento de un profesional sanitario con experiencia en nutrición y SII.

¿Qué probiótico elegir según el tipo de colon irritable?

Una pregunta frecuente es si existe un probiótico diferente para el colon irritable con diarrea, estreñimiento o patrón mixto.

La respuesta no es tan sencilla. Actualmente no existe una única cepa probiótica que pueda recomendarse como “la mejor” para todas las personas con cada subtipo de SII. Los estudios utilizan microorganismos, dosis y formulaciones diferentes, y sus resultados no siempre son comparables.

Por eso, resulta más útil analizar qué cepas concretas han sido estudiadas y sobre qué síntomas se han observado resultados.

Probióticos para colon irritable con diarrea (SII-D)

En el SII con predominio de diarrea, la investigación con probióticos ha evaluado diferentes objetivos: frecuencia y consistencia de las deposiciones, dolor abdominal, hinchazón, calidad de vida y posibles cambios en la barrera intestinal.

Sin embargo, no existe evidencia suficiente para afirmar que una determinada especie de Lactobacillus o Bifidobacterium, por el simple hecho de pertenecer a esa especie, sea específicamente “el mejor probiótico para el colon irritable con diarrea”.

Al valorar un producto, debemos fijarnos en la cepa concreta y en los resultados obtenidos con ella, no únicamente en el nombre de la especie. La World Gastroenterology Organisation destaca precisamente que los efectos de los probióticos son específicos de cepa y dosis.

Probióticos para colon irritable con estreñimiento (SII-E)

En el SII con predominio de estreñimiento, algunos estudios han evaluado cepas concretas por sus posibles efectos sobre el tránsito intestinal y la frecuencia de las deposiciones.

Por ejemplo, Bifidobacterium animalis subsp. lactis DN-173 010 ha sido estudiada en relación con el tránsito gastrointestinal y la frecuencia de las deposiciones. Esto no significa que todas las cepas de B. lactis produzcan el mismo efecto.

Además, en el SII con estreñimiento la estrategia no depende exclusivamente de los probióticos: el tipo de fibra, la hidratación, la alimentación y otras medidas pueden desempeñar un papel importante.

Probióticos para colon irritable mixto (SII-M)

En el SII mixto, donde se alternan periodos de diarrea y estreñimiento, resulta todavía más difícil establecer una recomendación universal.

En estos casos cobra especial importancia valorar el conjunto de síntomas y evitar seleccionar un probiótico únicamente porque contenga muchas cepas o una cifra elevada de UFC.

La pregunta debería ser otra: ¿qué cepa contiene, a qué dosis y qué resultados se han observado con esa cepa concreta?

Entonces, ¿cómo elegir?

Independientemente del subtipo de SII, antes de elegir un probiótico conviene comprobar:

  • Género, especie y cepa de los microorganismos.
  • Cantidad de microorganismos aportada.
  • Evidencia disponible sobre esa cepa o combinación concreta.
  • Síntomas evaluados en los estudios.
  • Duración y dosis utilizadas en la investigación.
  • Calidad y trazabilidad de la formulación.

Que dos productos contengan Lactobacillus acidophilus o Bifidobacterium lactis no significa que dispongan de la misma evidencia ni que produzcan necesariamente los mismos efectos.


¿Qué probióticos contiene GudPRO®?

Después de analizar la importancia de diferenciar entre especie y cepa, merece la pena aplicar esos mismos criterios a una fórmula concreta.

GudPRO® combina dos microorganismos identificados:

  • Lactobacillus acidophilus SGL 11
  • Bifidobacterium animalis subsp. lactis SGB 06

La fórmula aporta en conjunto 4.000 millones de UFC por cápsula y se completa con 150 mg de GutGard®, un extracto patentado de raíz de Glycyrrhiza glabra (regaliz) desglicirrizado y estandarizado en flavonoides.

Esta identificación es importante: GudPRO® no contiene DDS-1, NCFM, Bi-07 o UABla-12, por lo que los resultados de los estudios realizados con esas cepas no deben atribuirse directamente a SGL 11 o SGB 06.

¿Qué aporta GutGard® a la fórmula?

GutGard® es un extracto estandarizado de Glycyrrhiza glabra que cuenta con investigación clínica propia en humanos sobre salud digestiva.

En un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo realizado en personas con dispepsia funcional, se administraron 150 mg diarios de GutGard® durante 30 días. El grupo que recibió GutGard® presentó una reducción significativamente mayor de la puntuación global de síntomas frente a placebo a los días 15 y 30.

Una fórmula digestiva que va más allá del número de UFC

Al comparar complementos probióticos es fácil fijarse únicamente en el número de millones de microorganismos o en cuántas especies contiene cada producto.

GudPRO® sigue otro planteamiento: dos microorganismos identificados + un ingrediente patentado con investigación clínica propia, en una fórmula de una cápsula al día.

Y aquí vuelve a aplicarse la misma regla que hemos utilizado durante todo este artículo: más microorganismos o más UFC no significa necesariamente mejor. La identificación de los ingredientes y la evidencia disponible son criterios fundamentales para valorar cualquier fórmula.

¿Quieres conocer la fórmula completa de GudPRO®?

Descubre sus ingredientes, cantidades, modo de empleo y toda la información de la fórmula en la ficha de GudPRO®.

 

Referencias:

  1. PubMed – Comparación de cepas probióticas en síndrome del intestino irritable, 2023
  2. PMC – Ensayo clínico sobre Lactobacillus acidophilus NCFM y Bifidobacterium lactis Bi-07 en trastornos funcionales del intestino
  3. Wiley / Alimentary Pharmacology & Therapeutics – Bifidobacterium lactis DN-173 010, distensión abdominal y tránsito gastrointestinal en SII con estreñimiento
  4. PubMed – Efecto de bacterias lácticas activas sobre la barrera mucosa en pacientes con SII con predominio de diarrea
  5. PMC – La ciencia detrás de la cepa probiótica Bifidobacterium animalis subsp. lactis BB-12®
  6. PMC – Lactobacillus acidophilus DDS-1 y Bifidobacterium lactis UABla-12 en la gravedad y dolor abdominal del SII
  7. PMC – Bifidobacterium animalis subsp. lactis BB-12® y frecuencia de defecación en sujetos con molestias abdominales
  8. PubMed – Bifidobacterium animalis subsp. lactis 420 y salud metabólica
  9. PMC – Probióticos en el síndrome del intestino irritable: artículo de revisión
  10. PMC – Mecanismos por los que los probióticos pueden mejorar los síntomas del síndrome del intestino irritable
  11. British Society of Gastroenterology – Guía sobre el tratamiento del síndrome del intestino irritable y uso de probióticos
  12. PubMed – Dieta baja en FODMAP, síntomas del SII y restauración de Bifidobacterium mediante probióticos
  13. Mayo Clinic – Evolución crónica del síndrome del colon irritable
  14. Clínica Universidad de Navarra – Alimentos ricos en probióticos

 

El contenido de esta página es de carácter estrictamente informativo, por lo tanto, no sustituye al consejo médico profesional. Este producto no pretende diagnosticar, prevenir, tratar ni curar enfermedades. Consulte con un profesional sanitario si se propone modificar su tratamiento prescrito. Los resultados pueden variar según cada persona. Las imágenes utilizadas son ficticias e ilustrativas y los nombres han sido modificados.

1 comentario

  • Pilar
    • Pilar
    • 12 abril 2026, 11:39

    Muchas gracias por la información, muy útil y completo!

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